
Va delante de mí, o mejor dicho, yo a sus espaldas…
Supongo este viaje será para eso, reforzar sus alas, estar detrás por si me necesita, y si es adecuado darle algún empujoncito.
Miro por la ventana del avión y veo las Islas Canarias. Parece otra vida, pero a la vez es la mía años atrás, parando los miércoles en un vuelo de Iberia que hacía escala allí para visitar a mi abuela española, si es que no estaba en Bayona.
Por otro lado, más allá de nuestro destino principal, estamos regresando a nuestro pueblo, a ese que hace unos años volvimos rapidito, pero que ahora me propuse estar más tiempo para ver en lo personal qué me genera en la actualidad. Y esa situación me tiene intrigada, entusiasmada, nostálgica (también) e ilusionada…. Regreso yo, pero además ella se quedará allí un tiempito sola, en ese lugar donde nació y fuimos tan felices.
Siento como que la vida se entrelaza, y a la vez se cruza para volver a los mismos lugares con miradas y circunstancias diferentes, para generar posibilidades y oportunidades diferentes.
Siento que le abro la puerta, y me la reabro yo…