Nada que decir

Por primera vez en la vida no puedo decir nada… porque no estoy preparada para hacerlo, ni deseo hacerlo…

Por primera vez en la vida no quiero poner en palabras lo que no tiene palabras, buscando órdenes imposibles…. porque lo que es puro sentimiento… no tiene palabras.

Por primera vez en la vida opte por no mover ni un musculo, y mucho menos juzgar …

Dudas e inseguridades me han venido de a miles, como una lluvia torrencial… pero de una forma misteriosa (que tal vez se llame haber evolucionado como ser humano), me di cuenta que no me suman, por lo que elegí quedarme con la seguridad de lo que sí es certero, lo mío… y eso sí me vale, me suma, me dignifica, y me hace agradecer…

El resto… lo que  no depende de mí … el resto…  es tan imprevisible, tiene tantas aristas, y esta tan fuera de mí que no tiene ni sentido dedicarle ni tiempo, ni saña, ni dolor, ni ilusión … ni nada.

Y cuando extraño… cuando escucho canciones… cuando me doy tiempo para contemplar … me reconforta pensar que en esas sincronicidades de la vida… en los pensamientos existe la posibilidad de que las almas se encuentran, se abrazan y trascienden.

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Mi orden

Me pase días cuestionando algo que (me) pasó, algo que no (me) pasó, lo que viví, lo que no viví…

Buscándole la lógica, la explicación, la interpretación correcta… como si todo lo tuviera… ilusa yo, como siempre… en lo bueno y en lo malo.

Lloré, como lloré… hice como una purificación liquida de mi cuerpo, donde mucha agua salió por los ojos y mucha agua tomé para compensar.

Empecé a ver cierres en muchos aspectos, algunos que me habían tenido nerviosa y extremadamente preocupada, algunos que me dolió cerrar pero vislumbrando que solo tras cerrarlos podía armar nuevos proyectos, meterles energía y encaminarlos a lo que entiendo para donde apuntar.

Había tomado decisiones de todo tipo y color, no me dejé llevar por el rebaño ni en sueños… y eso me permitió estar consciente, y eso me trajo, también, cierta soledad.

Y llegaban días que debía descansar, y me lo merecía… y quería ser Madre a pleno porque es (era) el momento…

Se me presentaron oportunidades extravagantes, esas que curiosamente se ve tengo un imán para atraer…

Pero tenía una corazonada, y esa corazonada era la tenía que seguir….

Y así fue como con mi burbujita que se compone por mis Hijas y Olivia (esa perra tan inteligente que vive conmigo, que no me quita la mirada ni por un segundo), agarré el auto y me fui a un lugar que me llamaba, digamos que ubicado por donde el gaucho perdió el pocho en el mar.

Y allí, en el medio de la nada, en una cabaña de madera con lo mínimo indispensable, posibilitando el estar, el sentir y el vivir, rodeada de animales, con una luna llena que salía del mar, y un amanecer increíble que vi todas las mañanas… me di cuenta -una vez más- que mi vida es puro agradecimiento y crecimiento.

Mi burbuja es el Planeta Tierra, aunque a veces me sienta que provengo de Júpiter porque no coincido con lo que muchos terrestres piensan o hacen.

Mi instinto es mi norte, por más títulos tenga en mi curriculum vitae, y tantas Universidades haya pisado.

Elegí la autenticidad, renunciando a mil murmullos y seductores caminos… vivo en un orden perfecto para mí, por mas que frente a los ojos de algunos otros sea un aparente desorden, en lo que ellos consideren correcto.

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