
Miro un arroyo cuyos costados están repletos de ceibos, aun todos secos sin una hoja siquiera, por mas que estamos ya en Octubre y comenzó la primavera… este año es tan diferente.
El arroyo desemboca en una laguna costera, la única que aún no tiene el reconocimiento que corresponde teniendo en cuenta su rol en el ecosistema.
Anoche cuando me fui a dormir lo último que escuché fue el chillido de una pareja de chajás que viven en el medio de un humedal cercano, y hoy lo primero que sentí fue el ruido del arroyo que está corriendo corriente arriba, como trayendo agua de la laguna, seguramente impregnando de sal del océano el agua.
Hace dos semanas tomé una decisión muy firme entorno a mi vida laboral, y en la mañana de hoy envié dos cartas bajo ese mismo hilo conductor y que dieron por concluido ese capítulo de mi vida… por ello hoy, y ahora, no estoy en un momento más de mi vida.
Siento que todo es futuro en mi horizonte, incluso mucho lo intuyo relacionado con la propia laguna cuyo caudal se mezcla con este arroyo con quien comparte nombre.
Y mientras espero el café pienso en las vueltas de la vida, que son asombrosas y fascinantes, y en cuanto la incertidumbre puede agobiar o entusiasmar… y en que elijo ver la vida como una gran aventura
