Mágicos Caballos

Desde que era muy chiquita, me iba con mi Papa a “la Fabrica”, porque al lado estaba “la Chacra”… allá cerca de Instrucciones y Camino Antares… y mi programa preferido del mundo mundial era mientras Papa trabajaba, pasar tiempo con los caballos…

Para ir, me dejaban incluso faltar algún que otro día al colegio de lo que insistía, ni que hablar lo que adoraba los festivos laborales, o ya cuando era más independiente la de combinaciones de ómnibus al salir de clases que debía de tomar.

Ir a agarrarlos al campo, caminar con ellos, cepillarlos, pasear, sentarme en la cañada y muy pero muy especialmente hablarles… ellos sabían todos mis secretos, y eran mis mejores amigos por lejos.

Me fascinaba andar a pelo porque entendía que así nos convertíamos en uno solo, yo una extensión de ellos (justificando los rezongos de Mama al regresar a casa, que solía decirme que no conocía a nadie se ensuciara mas que yo)… y hacia malabarismos para subirme desde los alambrados porque nunca fui tan ágil como poder saltar sobre sus lomos sin estribos… era frecuente que el que me llamara más la atención fuera el más complicado para todos… porque me agrandaba todita cuando se acercaba a mí y no estaba nervioso como con el resto.

Pasaron los años y la fábrica se fundió, la chacra se vendió y a mi ultimo caballo lo regale antes de irme a vivir a España … Bronco.

Pero mi vínculo con ellos es para siempre, y con ellos me siento la misma niña de cinco, diez, doce años, o incluso la adolescente a la que podían ofrecerle el programa que fuera, pero nada de nada iba a superar el estar con un caballo… es como si los años no pasaran para eso.

Los caballos tienen algo misterioso, que no entiendo pero que si siento, algo que me genera una paz total en mi Alma, y pase lo que esté pasando por mi vida, por más triste o preocupada que pueda estar, con ellos yo me olvido del Mundo, de los problemas, de los dolores, de las frustraciones, y solo siento su respiración, su olor, su paso, su tacto y al mirarnos entiendo que me miran mi corazón… es como si el tiempo se detuviera y el presente se trasformara en solo un momento sagrado entre “el caballo y yo”.

Anuncios
Publicado en Dibujos Nuevos | Deja un comentario

Diversas perspectivas

Debe de haber una sola realidad, seguramente haya “una” sola realidad… como lo mismo “una” sola verdad… pero también hay miradas de esa realidad, como de esa verdad… y tantas como corazones que la sienten, como ojos que la ven, como mentes que la piensan…

Yo estaba en lo alto del Faro mirando la playa repleta de gente, estábamos con mis cachorras allí felices y muy curiosamente solitas (hasta sin marineros).

No deseaba ni por un instante estar inmersa dentro de esa masividad de personas que miraba abajo.

Nosotras ya nos habíamos dado maravillosos baños en la mañana en una imponente playa casi que desierta, en un estado de libertad casi que inimaginable de acuerdo al lugar y la fecha en que estábamos… pero es que yo tengo mis “escondites”.

Por otro lado, mi inexplicable vértigo allí arriba me generaba la sensación de haber vencido mi miedo, por lo que algo de orgullo en mi misma también sentía…. pues me encanta hacer cosas a pesar de mis miedos cuando esos miedos son injustificados.

El viento fresco del mar que venía directo del Océano me entraba por los poros en el cuerpo y me despeinaba aún más de lo que suelo estar, el olor de la sal, el ruido de las olas, el frescor en la cara… digamos que ocurrían sensaciones externas de libertad que necesito tener para sentirme Yo misma.

Esas mismas sensaciones que generan que me descalce, que prefiera las polleras antes de justos pantalones, que solo me pinte los labios… y que en lo personal hacen que viva tal cual siento y que diga lo que pienso … para mi ese conjunto de cosas es la libertad…  o por lo menos lo que yo defino “mi libertad”.

Paradójicamente… la sensación de libertad que en ese instante yo sentía en el Faro, resultaba gracias a estar detrás de unas rejas… pero es que sin esas rejas no estaría autorizada a subir, sin esas rejas no podría asomarme, sin esas rejas yo tendría mayor miedo por el vértigo y casi que seguro no habría podido vencerlo… sin esas rejas no estaría en esas alturas y bajo esas circunstancias tan libres.

Nada es lo que aparenta ser, nada es lo que debería de ser… sino que todo es simplemente lo que ES para quien lo siente y en el momento en que se vive, pues todo depende de las circunstancias de cada uno.

Por ende, a pesar de las apariencias, se puede estar más libre en el medio de una baranda enrejada que en una playa sin visibles obstáculos físicos pero repleta de comportamientos sociales pre establecidos.

Publicado en Dibujos Nuevos | Deja un comentario