
Hacía muchos años que no paraba literalmente mi vida laboral, pues eso de ser emprendedora hace que uno ande pendiente de todo y siempre.
Pero las circunstancias lo ameritaron … y por suerte eso de “darle a lo importante el tiempo de lo importante” lo he venido asimilando a rajatabla.
Pasé días de mucho disfrute, mucha caminata, mucha conversación, muchos reencuentros y también muchos nuevos encuentros …
Los últimos días, por lo que sabía que dejaría atrás, me absorbió una continua reflexión…. preguntándome si estaría en mi destino regresar a determinado sitio a vivir.
Al volver a casa se me habían amontonado cosas varias y en todo sentido … pero el Universo que es sabio quiso que regresara a paso lento y no me zambullera en las tareas cotidianas del trabajo y del hogar como autómata … y fue así como sin causa concreta, sino difusa, se inmovilizó mi pie izquierdo … y hasta de pantuflas debí de andar por el dolor que tenía al apoyarlo y lo inflamado que estaba, y hasta a emergencias debí acudir para que me aliviaran un día mi pesar.
Digamos que debí (nuevamente) parar mis movimientos habituales … pero esta vez para vivir reencuentros conmigo misma y con quien soy, en mis roles de Madre, Mujer y Emprendedora.
No soy la misma en todos estos años que han pasado, y me animo a decir que tampoco seré la misma de los años que vendrán.
Gracias pie izquierdo