
Le regalé un libro de fotografías…
Un libro nacido para abrirse y deleitarse, compartir la hermosura de sus páginas.
Un libro creado como instrumento de apertura del corazón.
Me lo agradeció con todas las formas correspondientes.
Pasaron los años…
Sorpresa me lleve cuando constaté que ese libro en sus manos estaba impedido de todo destino para el cual surgió, al haberse colocado como soporte de un televisor muy grande, en cierta manera coartando la esencia total del libro de ser lo que fue destinando a ser.
Me llevó su tiempo despertar a la realidad de que en cierta manera yo fui ese libro en la vida de esa persona.