
Cuando venía aquí todas las semanas, vi crecer y crecer una obra que para mí era una barbaridad, un espanto… lo que no debía de suceder en este territorio.
Esa obra desde entonces se extendió a más obras similares cercanas, e incluso un día finalizó como era de esperar.
Anoche “dormí” aquí, en lo que era esa obra … no tuve más remedio por un tema de logística y trabajo… y la verdad es que no descansé… por más que es un lugar calentito, cómodo y de bueno gusto por dentro… pero se ve que lo negué tanto desde mi interior, por haberle quitado la esencia al bosque, que mi inconsciente me lo impidió.
Siento como que parte de este lugar supo ser mío, y ahora es solo un lugar (más) de paso, con el agregado de la nostalgia de recordar lo que fue.
Sé que es imposible e improbable que los territorios no se transformen, pero seria tan importante que cuando lo hacen se cuidara de la identidad de los mismos, porque de qué sirve transformar a costa de perder el valor de lo que diferencia un sitio del resto?