
Son las 13 hrs de un jueves y estoy inquieta, de repente le digo a mi hija.
“No he hecho nada productivo hoy, que desastre”
Ella, la Sabia, me mira y me dice, “Mama, fuiste al veterinario para evitar una herida mayor, salvaste a otro perro de la calle porque llamaste a su dueño, llevaste a tu madre a fisioterapia, caminaste conmigo 20 minutos por el barrio, fuiste a saludar a tu padre… y hay sol”
Efectivamente, no había trabajado y al rato lo compense, pero esas palabras tan precisas de mi hija, me hicieron darme cuenta, qué ridículo el baremo que tenemos los seres humanos para medir la importancia de las cosas.