
Bajo su ala estuve tres meses estudiando.
Bajo su cielo estuve tres años viviendo.
La visité en reiteradas oportunidades en diversos momentos y tiempos.
Fue testigo de mis mayores alegrías, y de mis más grandes soledades.
Pero ha sido recién y en tres días, que la he conocido de verdad
Supongo sucede lo mismo con las personas… en atención a los momentos, las distracciones, las preocupaciones, y a lo que uno está preparado (o no) para captar.