Don Francisco

Mucho tiempo pensé en cómo sería el compartir momentos con él.

Cómo sería su voz, su manera de moverse, su olor, el qué me generaría estar cerca de él.

Lo conocía tanto a través de la distancia … pero también hace tanto tiempo ya, y yo que soy tan distraída había olvidado muchísimo lo que nos habíamos contado.

Y llegó el momento… y la verdad no sabía ni cómo saludarlo… pero una vez que lo vi sentí que lo conocía desde siempre, y que se movía como recordaba cuando lo veía pasear a su perro cerca de casa.

Incluso además de quedar me lo crucé tres veces en la calle … una de ellas hasta me escondí de vergüenza, y a la vez también sentí todo el tiempo como que él estaba cerca, mas allá de que era nuevamente mi vecino.

Me quedé con ganas de que nos diéramos un abrazo, de recibir uno suyo … de hecho la primera vez que lo vi esta vez, esa noche soñé que él me daba un gran abrazo; pensar que la última vez que estuve en el pueblo “casualmente” también soñé con él.

Le había pedido que no se moviera para encontrármelo, pero me olvidé de que uno tiene que ser muy puntilloso a la hora de pedir, y en los hechos algunos días no se pudo mover porque lo operaron.

Tenemos vidas diferentes, historias diferentes, e incluso presentes diferentes… pero coincidimos en algo que es lindo, que no puedo encasillar en ningún sitio, y que es totalmente real.

Tal vez (también) me quedé con ganas de que me diera un beso … aún sabiendo que eso podría haber condicionado otras cosas, pero tampoco sucedió.

Cómo besará, cómo será química y mágicamente un beso nuestro?

Qué me quiso mostrar el universo con todo esto no lo sé.

Sí sé que nos quedo un banco en co-propiedad, y que una piedra, de esas que se cruzan en mi camino y debo levantar, lo acompaña de parte mía.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Mi pie izquierdo

Hacía muchos años que no paraba literalmente mi vida laboral, pues eso de ser emprendedora hace que uno ande pendiente de todo y siempre.

Pero las circunstancias lo ameritaron … y por suerte eso de “darle a lo importante el tiempo de lo importante” lo he venido asimilando a rajatabla.

Pasé días de mucho disfrute, mucha caminata, mucha conversación, muchos reencuentros y también muchos nuevos encuentros …

Los últimos días, por lo que sabía que dejaría atrás, me absorbió una continua reflexión…. preguntándome si estaría en mi destino regresar a determinado sitio a vivir.

Al volver a casa se me habían amontonado cosas varias y en todo sentido … pero el Universo que es sabio quiso que regresara a paso lento y no me zambullera en las tareas cotidianas del trabajo y del hogar como autómata … y fue así como sin causa concreta, sino difusa, se inmovilizó mi pie izquierdo … y hasta de pantuflas debí de andar por el dolor que tenía al apoyarlo y lo inflamado que estaba, y hasta a emergencias debí acudir para que me aliviaran un día mi pesar.

Digamos que debí (nuevamente) parar mis movimientos habituales … pero esta vez para vivir reencuentros conmigo misma y con quien soy, en mis roles de Madre, Mujer y Emprendedora.

No soy la misma en todos estos años que han pasado, y me animo a decir que tampoco seré la misma de los años que vendrán.

Gracias pie izquierdo

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario