Hojas de Ginkgo

Una especie de árbol es mi ejemplo de esperanza, pues sobrevivió lo más brutal … una bomba atómica.

Y resulta que hace un tiempo, más de diez años ya, un amigo me regaló uno y lo mantuve conmigo durante muchísimos años en una maceta, hasta que me di cuenta que tenerlo “encapsulado” no era digno para él, por lo que le busqué un sitio ideal y allí se fue a crecer.

Me gustaba como me marcaba el otoño y la primavera mi Ginkgo…

Ver como sus hojas cambiaban de color hasta caerse… cada año elegia una y me la guardaba en la mesita de luz.

 Ver como de un palito casi que insignificante salía un día un bultito verde y de repente una locura de mini hojitas iban apareciendo velozmente.

Y resulta que este otoño ventoso la vida me regaló un atardecer repleto de hojas de Ginkgo sobre mi jardín, que supongo procedieron del jardín de algún vecino … y por supuesto también elegí una.

Lo tomé como un mensaje del Universo…

El desapegarnos nos permite recibir con creces.

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Vuela

Desde que naciste me dedique a preparar las bases de tus alas. Para que las tuvieras en las mejores condiciones, para llegado el momento las abrieras bien grandes para volar y volar.

Digamos que yo también me preparé para ello toda tu vida…. para que vueles.

Quise mostrarte con mi propia vida la importancia de seguir los sueños personales, más allá de lo que el statu del momento determine lo que es adecuado, más allá de lo que las propias facilidades pudieran determinarnos …. sino escuchándose uno mismo su voz interior para saber lo que nos mueve a cada cual el alma, y una vez sintiendo eso, ir  a por ello.

Creo que no me cansé de decirte que si tu felicidad era limpiar vidrios lo hicieras, pero que si decidías hacerlo te transformaras en l mejor limpia vidrios del mundo, no por ansias competitivas sino porque pusieras en ese rol todo tu corazón y eso transformara en una obra sublime lo que hicieras.

Y llegamos al presente, y me emociona lo que sabes que te gusta hacer, lo decidida que estas, y me genera orgullo y me da alegría como rumbeas hacia ese camino.

No obstante, aun pese a haber estado preparándome toda la vida para ello, una parte de mi corazón se retuerce pensándote sin ti a mi lado en la diaria.

Pero también en esos momentos, tomo conciencia del pensamiento, y capto que es una de mis mayores satisfacciones en la vida el verte despegar tan segura, firme y feliz hacia el destino de tu propia vida

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