Darme tiempo para sentir que me baja por el cuello el agua caliente de la ducha.
Darme tiempo para ser consciente de cada centímetro de crema que absorbe mi piel.
Sí, darme tiempo… yo que corro tanto
Parar, sí parar, aunque para parar debí irme de casa.
Lo delirante es encontrar tiempo en el medio de un lugar que va más rápido que mi tiempo real, pero que curiosamente desde aquí solo miro por arriba el correr.
El traje ya no me está quedando a medida … han pasado muchos años… muchas batallas… y ya no me calza igual
Cambió él, cambié yo, cambió mi manera de moverme o de ser, se desgastó, me desgasté, nos desgastamos … ¿?
Ya no me siento cómoda…
Y decidí que ya no me aferro a que me entre, ni a que me quede como antes, ni a que sus telas sean igual que previo al paso del tiempo, ni a sentir la misma sensación de gustito que sentía… porque ese antes ya no es mi hoy.
Es el tiempo … la evolución… las trasformaciones…
Y estoy esperando… para ver si me quedo desnuda o vislumbro el nuevo y me lo calzo … y estoy en cómo transitarlo de la manera menos traumática, y con un torbellino de sensaciones que me tienen angustiada y ansiosa que conviven con una paz curiosa (también).
Me duele y me genera tristeza este proceso… pero lo siento tan inevitable como el paso de la vida por mi misma…. y sé que esto también pasará.
Las fotos que acompañan mis dibujos no son todas de mi autoría. Algunas las he tomado de la Web y agradezco especialmente a sus autores por la compañía y belleza le proporcionan a mis reflexiones. Sería maravilloso poder especificar quienes las han tomado pero me ha resultado imposible llegar a sus artistas.