A veces soñamos, y nos tocan minutos o días para tocar con esa realidad esos sueños….
Otras veces ni una vida.
Otras veces esos sueños requieren de tiempo para madurarlos, organizarlos, planificarlos y gestionarlos….
Entre algunos factores esta la fuerza que nos impulsa a concretarlos, a no desistir en el camino de la vida….
Esta semana se concretó un sueño que tuve hace casi 10 años, y me siento viva y agradecida con el tiempo, quienes estuvieron para acompañarme, y con Migo por escuchar mi fuerza interior e ir a por ello.
Al llegar el verano, es inconfundible en mi barrio el olor del viento… y lo que eso genera en mí.
Andando en bici o caminando voy como olfateándolo, y ya en la cama, en la noche, con la ventana abierta mayor paz hay en mi sueño….
Agradezco que esté donde esté en Montevideo (porque me he mudado ya varias veces) metros a la redonda siempre hay un Tilo… y actualmente de cada lado, por lo que sople del este, norte, sur o este… lo recibo.
Una antigua vecina me enseñó cómo cosechar su flor y así lo hago… ese día mi propia casa se impregna de un perfume suave que me hace sentir que vivo en el mejor lugar del mundo… el que tiene perfume propio, una extravagancia exquisita.
La cosecha tiene su arte … que no haya llovido previamente, que esté por llover para no arriesgarme a tocar una abeja, que esté suficientemente abierta la flor pero no ya seca, que la hoja pequeña no se dañe….
Este año todo se adelantó un mes, porque la flor aparece a fines de diciembre … fue extraño porque es un proceso que asocio con Navidad… pero claro… acaso los árboles estarían ajenos a los cambios (incluso el climático)….
Las fotos que acompañan mis dibujos no son todas de mi autoría. Algunas las he tomado de la Web y agradezco especialmente a sus autores por la compañía y belleza le proporcionan a mis reflexiones. Sería maravilloso poder especificar quienes las han tomado pero me ha resultado imposible llegar a sus artistas.