Anti Nostalgia


Nos imponen … la sociedad nos impone cosas diversas, y uno a veces se amolda…. incluso hasta los más rebeldes como yo.
Pero se pierde… sí, amoldarse a veces es perderse de uno.
Voy a mí… no es que el amoldarme tampoco me haya hecho sentirme mal, pero algunas veces me ha hecho perder mi esencia, y sin mi esencia soy una más… y yo soy yo… tan única como todos, pero sin el más mínimo interés de dejar de serlo, a diferencia de muchos.
Y anoche no tuve gana alguna de amoldarme a nada, ni hacer de cuenta que quería hacer algo que no quería… porque la mayoría lo hacía.
Ayer más de medio país estaría bailando o rememorando cosas de atrás… y yo opté por irme a dormir tempranito y lo hice, para levantarme al amanecer, abrir mi ventana del dormitorio para que entre la luz del magnífico día que sabía que habría, tomarme el desayuno en la cama, escribir … y escuchar música.
Ya he tenido nostalgia de lo que fue estos meses atrás, pero no cuando me la impusieron sino cuando la sentí… de lo que deseé con todo mi corazón que fuera, de lo que me ilusionó hasta la medula, de lo que sucedió y me hizo tocar el cielo pero que no perduro porque tal vez no era para mi o no era el momento o vaya a saber qué pero fue así …
Mi filosofía tampoco es la nostalgia… mi sintonía es la esperanza
Quiero repetir mil veces las canciones que me gustan hoy, las que descubro de “casualidad” y me emocionan… me hacen bailar, las que sus letras siento que las escribí yo o me las escribieron para mi… no quiero las canciones que me gustaron ayer o antes de ayer… esas me ponen triste y yo opto por la alegría.
Y sí, por mi cauce voy… yendo a contracorriente si eso me hace bien …

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Justo ahora

Escuchaba atenta lo que me decía… por mas barullo había en el lugar

Mi intuición me había dado a entender que era algo sentimental y no laboral lo que le pasaba…

Y cuando me lo dijo, adentro mío me entristecí… pero debo reconocer que egoístamente primero por mi…

Era tan fuera de tiempo lo que escuchaba… digamos más de diez años después… pero a la vez… tan comprensible.

Luego si… también me entristecí por ellos, por todos ellos…

Esa noche, y la mañana siguiente, no pude parar de pensar lo que hubiera significado esa noticia década atrás…

Es innegable que todo tiene su tiempo, por más que los sentimientos permanezcan, pues los mismos no quedan estáticos sino que van mutando, al igual que las circunstancias, las realidades, lo sueños… la vida misma.

Las oportunidades son únicas, las heridas cicatrizan, y los sentimientos se transforman…

Por ello, a no perder las oportunidades, vivir los sentimientos de la forma en que se despliegan, y saber que cualquier dolor fortalece si no nos mata.

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