Comprometerse

Nací comprometida con cada cosa, situación y persona que me mueve el Alma…
Y eso hace que viva de una manera tal que no me importe zambullirme con los movimientos que entiendo nobles, que viva sin medir las consecuencias de mi acción en ese querer, y que sienta que nada es imposible cuando la causa se alinea con mi esencia.
Y eso genera que mi vínculo hacia las personas se condicione mucho con dos aspectos…
Que las personas me permitan ser libre en mis compromisos, no porque me importen sus permisos, sino porque sí me importa mi comodidad con esas personas.
Y que las personas sean comprometidas, no con las mismas causas que yo, sino con sus propias causas…  es decir, que sepan comprometerse con sus propias vidas y lo que les ha tocado vivir… que sean coherentes.

Ya con la edad capté que el comprometerse requiere mucha audacia, o por lo menos saber traspasar el miedo, pues la manera más cómoda de andar por la vida es no jugársela por nada poniendo excusas para todo (aunque a mi entender tal vez así no se viva, sino que simplemente se sobreviva) y por ello, ya con los años comprendí que la audacia es casi algo así como instrumento indispensable de la vida.

En cuanto a mi y esos compromisos que he adquirido en mi vida, me he comprometido con muchísimas casusas y personas, y sé que continuaré haciéndolo con otras tantas más, pero muy especialmente sé que mi compromiso mayor (ese que engloba y englobará incluso todo el resto), es mi compromiso con la Naturaleza….
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Diez Días


Me he dedicado a atravesar un tiempo (mi tiempo) de una manera muy presente y diferente …
Me tome diez días de mi vida para llorar, caminar, comer rico, rezar… y reencontrarme en mi presente desde un pasado muy lejano que había olvidado casi por completo y que tenía que vislumbrar a la distancia para valorar y agradecer.
Las lágrimas me limpiaran el alma, las caminatas me acercaron al cuerpo, la comida me elevó el gozo, y el rezo me engrandeció el espíritu.
Estuve muy con Migo y a la vez algunos día muy engentada…
Estuve en el medio de la montaña y su silencio, y en el medio de la ciudad y su estremecedor ruido …
Viví varias sincronicidades, y varios momentos mágicos… me acerqué más a Dios, y me paré como nunca en mis pies.
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