Silbando

Y yo estaba lejos, pero también cerca como para escuchar… cuando me di cuenta de que no solo se sentía una canción, sino que estaba silbando la misma…

Y no fue un segundo ni dos, lo hizo hasta que aparecí yo… que inmediatamente me arrepentí de asomarme, porque hubiera deseado seguir escuchando ese silbido de forma ininterrumpida.

Y sí, era lógico que debía de silbar, una persona “así” era lógico que le pegara silbar.

….

Para mi silbar es la alegría del Alma que sale de uno a modo de melodía, y exterioriza en sonido una manera de ser absolutamente positiva ante la vida.

Silbar no es cualquier cosa ni cualquier detalle… hasta la forma en que uno coloca los labios para hacerlo es curiosa y justifica prestarle atención … es como besar el aire… pues sí, al silbar sucede el atreverse a besar el aire.

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Pedir con Confianza

Tres minutos faltan para las doce de la noche, y allí estamos las tres entrelazadas mirando una vela … a las doce nos damos un profundo abrazo …  colocamos al “niño” Jesús en el pesebre… y si bien estamos tristes…  a la vez es tan fuerte lo que nos unió ese momento… que hay mucho amor en nuestro ambiente y lo sentimos.

Para poner un tono jocoso al momento, les digo que voy a pedir algo (lo que no hago jamás) y les cuento lo que voy a pedir… y ellas tan puntillosas acotan cosas a “mi pedido”.

Llueve, llego tarde, paso la puerta y me siento “en casa” por más que justo allí nunca he estado… llega El , y lo enloquezco con mis planteos, pero El desde que me conoce sabe que le voy a decir lo que pienso, para yo misma aclararme y rumbearme mientras hablo con El …  y además, según El siempre “regreso” por lo que algo «pasa» en mí.

A hora y media, a pura charla del corazón, con mis medias a rombos movilizándose para romper lo gris del sitio, le pido un consejo… y se rie… y me lo da… y ya me voy a ir, cuando me pregunta por mi vida cotidiana… y le cuento, y le cuento algo… y al contárselo y el repreguntar… tomo conciencia.

Mediodía de un día de semana, me desvió para hacer lo que nunca hago, pero que tengo necesidad de hacer… desde que llego me emociono… no puedo dejar de cantar y con el canto lagrimear… y de repente lo que escucho siento que está dirigido a mi… y entrelazo… y entrelazo… y al salir me llega la respuesta exacta, la que le pregunte hace unos días atrás a El.

Los caminos personales son muy particulares, inclusive y sobre todo los caminos que conducen a Dios… si no se sigue el rebaño y se sigue al corazón.

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