Duelos que finalizan

Y de repente te empezas a sentir muy bien…

No es de un día para otro, es un proceso, pero te llega un momento en que nada cambiarías y sos consciente que «estas» y te gusta donde «estas».

Empezas a sonreír y también a reír, a poner música, a bailar, a mimarte, a mirarte en el espejo… a buscar ropa te quede bien…

Tu vida se transformó, y fue por propia elección porque uno siempre es responsable de su timón… incluso en los momentos no buenos uno tiene el poder de decidir cómo encararlos, y en los muy buenos, por supuesto, que también…

Y te empiezan a ilusionar cosas, esperas llamadas, te motivan conversaciones … y te re-ubicas en tu vida.

Sí, esos momentos son cuando los duelos llegan a su fin… y son sublimes.

Creo que la temperatura del termómetro es cuando entendes a plena conciencia que lo que viviste tiene un sentido.

Sí, esos momentos son cuando los duelos llegan a su fin… y por ende se cierran perfectamente bien capítulos y se tiene la posibilidad de comenzar nuevos a pleno.

Hay duelos por muertes, por mudanzas de casa, por cambios de trabajo, por desamores, por desarraigos de país, por separaciones, por ilusiones rotas … hay duelos de todas las variedades… pero en todos hay un denominador común:

Algo que debes aprender  a decirle adiós con gratitud y dignidad.

Y ese aprendizaje lleva un tiempo que no es eterno… y finaliza cuando empezas a sentir alegria por lo que puede comenzar  y que esta a la vuelta de la esquina … o tal vez ya estés inserto… por mas que no lo veas aún.

Publicado en Dibujos Nuevos | 1 comentario

Gracias Beto

Me duchaba … y mientras caía el agua sobre mi cuerpo pensaba todo lo que había sucedido de intenso durante este año para mi…

Realmente a “pura garra” lo definiría, pero llegando al final con una sensación de paz lo brindo.

No me quedó ningún “hubiera hecho»… y menos por miedo…

No viví nada que no volvería a elegir… ni siquiera las lágrimas ni los sustos, los desplantes y mucho menos la magia… nada.

De repente, suena el teléfono… y decido ir a atenderlo… apago la ducha, me pongo la toalla y casi mojada voy por el…

Miro el nombre de quien llama … y me pongo a llorar… era la mejor llamada que podía recibir en ese instante… sí, por lejos la mejor… y en vez de “hola” le digo “gracias”… y me pongo a llorar… y el Hombre solo me dice “Yo siempre recuerdo a quien me acompañó”.

Una mañana de Octubre, con unos truenos imponentes, y una lluvia que parecía se terminaba el Mundo, me llamo El, y yo que no sé decir que no si alguien necesita mi ayuda me metí en su baile… además cómo no hacerlo si me llamó llorando… y estaba lejos… y Beto necesitaba a alguien aquí en Montevideo.

Y así fue como acompañé a un verdadero Señor desconocido, en el momento más personal, íntimo y triste de su existencia… un día que duró un año, y un día que fue el aprendizaje mas grande de todo mi año…

Y así fue como ese desconocido se torno para mi en un lazo para siempre.

Y así fue que por ese desconocido rompí todas mis reglas de correcta conducta política, y un día en una casita de duendes eché a dos rudos Hombres, y me puse de escudo de ocho personas… ocho personas con una misma causa… tan noble como olvidada.

En paz descanses Ñecca

Publicado en Dibujos Nuevos | Deja un comentario