Mi camino correcto

Iba plenamente consciente del momento que iba a vivir…

Con una esperanza gigante de que iba a ser excelente, pero sabiendo también que había una probabilidad de que el Hombre me cayera mal, y con eso todo se iría por las nubes (grises) pues yo no iba a poder evitar la sensación de disgusto de mi cara.

Hacia años que tenia ganas de conocerlo, saber quién era realmente, mirarlo a los ojos… para percibir si se trataba de un persona de bien o de un chanta más en «mis» temas.

Había previsto el mal tiempo, incluso las crecidas por las fuertes lluvias que habían habido.

Había previsto las ganas de hacer el camino sin prisas…

Por eso salí temprano… y me sentía en paz.

Me pareció de ensueño estar haciendo el trayecto sola, y por unos metros me pasé un poco para detenerme en frente a esa casona abandonada que tanto me gusta, que tanto me intriga y que esta tan cerca de todo lo que me vibra…. siempre tengo la sensación de que esa casa protege y cuida el territorio.

Ya cuando entré al campo, abrí las ventanas de la camioneta por completo, la lluvia me mojaba, pero ese aire me era necesario….

De repente al costado, de mi lado, una majestuosa yegua con gran personalidad me mira desafiante, amaga acercarse, para a los segundos salir briosa con su potranca, y volver a parar para nuevamente mirarme y yo sentir como que me hacía una guiñada… y las ganas de sacarle una foto.

Ese instante me di cuenta que estaba en el lugar correcto, en el momento correcto, el dia correcto y haciendo lo correcto.

Y así fue como conocí a quien tenía que conocer, para sentir que era una persona de bien e informada, y quedarme tranquila por completo.

Cuando me iba me agradeció las acciones… pero le retruque diciéndole «soy yo quien agradece, porque esto es pura pasión de vida«…

Y realmente así es…

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Nido de Horneros

Le había dado tanto amor a esa pareja de horneros….

Los había seducido -digamos- para que se instalaran en la punta de un palo de su arquitectónica construcción.

Es más… como no había barro cerca, les llevaba barro, y como no sabia si veían el barro, le había inventado una plataforma colgante para que lo tuvieran más a mano.

Incluso un día, ante una tremenda lluvia, les cubrió el nido en construcción.

Los filmaba trabajando, pasaba horas mirándolos… y los reconocía.

Hasta recuerdo en un viaje que dijera que lo único que le preocupaba de lo que había dejado, era la situación de que de dónde sacarían barro los horneros al no dárselos…

Lo que demoraron esos horneros en hacer el nido… no sé si fue normal… pero lo cierto es que si sé que les llevo mucho.

Pero resulta que el buen tiempo comenzó… se organizó una actividad en dicho «hábitat»… y los horneros pasaron a «décimo lugar» … como tantas otras cosas …

Y se dejó un toldo grande y firme muy cerca del nido.

Y hubo un viento fuerte tras esos dias… sugerí sacar el toldo… porque era obvio que les generaba stress…. pero los horneros ya no eran prioridad.

Y así fue como el nido se cayó… y dentro de el tres pichones… y como la «locura» había empezado… nadie los pudo levantar… porque nadie los vio en su momento.

Cuando me lo contó lloro, y me confesó que al sitio dejo de ir…

Yo lo tomé como una metáfora perfecta de una serie de cosas que habían pasado, y un aviso del destino de que los «valores» estaban mal ubicados, y tenía que tomar distancia de todo…. incluso de los horneros.

Hoy apareció un pichón en un nido caído… me mandan un mensaje diciéndome que «la vida da chances»… 

Y me alegro… pero una cosa es una chance para remediar una sensación de «culpa» y otra cosa incambiable el haber perdido la oportunidad de hacer las cosas bien.

Tal vez este pichón vaya a morir (o tal vez no…) pero si esta vez se llora, se lo hará por la tristeza de una vida que se va… y no porque se hicieron las cosas mal…

En cuanto a mi … me quedo con la sensación de que prefiero cerca de mi vida alegrías del que valora la vida agradecido y en simpleza, antes de lágrimas del que llora las pérdidas tras la extravagancia y el olvido.

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