Nido de Horneros

Le había dado tanto amor a esa pareja de horneros….

Los había seducido -digamos- para que se instalaran en la punta de un palo de su arquitectónica construcción.

Es más… como no había barro cerca, les llevaba barro, y como no sabia si veían el barro, le había inventado una plataforma colgante para que lo tuvieran más a mano.

Incluso un día, ante una tremenda lluvia, les cubrió el nido en construcción.

Los filmaba trabajando, pasaba horas mirándolos… y los reconocía.

Hasta recuerdo en un viaje que dijera que lo único que le preocupaba de lo que había dejado, era la situación de que de dónde sacarían barro los horneros al no dárselos…

Lo que demoraron esos horneros en hacer el nido… no sé si fue normal… pero lo cierto es que si sé que les llevo mucho.

Pero resulta que el buen tiempo comenzó… se organizó una actividad en dicho «hábitat»… y los horneros pasaron a «décimo lugar» … como tantas otras cosas …

Y se dejó un toldo grande y firme muy cerca del nido.

Y hubo un viento fuerte tras esos dias… sugerí sacar el toldo… porque era obvio que les generaba stress…. pero los horneros ya no eran prioridad.

Y así fue como el nido se cayó… y dentro de el tres pichones… y como la «locura» había empezado… nadie los pudo levantar… porque nadie los vio en su momento.

Cuando me lo contó lloro, y me confesó que al sitio dejo de ir…

Yo lo tomé como una metáfora perfecta de una serie de cosas que habían pasado, y un aviso del destino de que los «valores» estaban mal ubicados, y tenía que tomar distancia de todo…. incluso de los horneros.

Hoy apareció un pichón en un nido caído… me mandan un mensaje diciéndome que «la vida da chances»… 

Y me alegro… pero una cosa es una chance para remediar una sensación de «culpa» y otra cosa incambiable el haber perdido la oportunidad de hacer las cosas bien.

Tal vez este pichón vaya a morir (o tal vez no…) pero si esta vez se llora, se lo hará por la tristeza de una vida que se va… y no porque se hicieron las cosas mal…

En cuanto a mi … me quedo con la sensación de que prefiero cerca de mi vida alegrías del que valora la vida agradecido y en simpleza, antes de lágrimas del que llora las pérdidas tras la extravagancia y el olvido.

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Duelos que finalizan

Y de repente te empezas a sentir muy bien…

No es de un día para otro, es un proceso, pero te llega un momento en que nada cambiarías y sos consciente que «estas» y te gusta donde «estas».

Empezas a sonreír y también a reír, a poner música, a bailar, a mimarte, a mirarte en el espejo… a buscar ropa te quede bien…

Tu vida se transformó, y fue por propia elección porque uno siempre es responsable de su timón… incluso en los momentos no buenos uno tiene el poder de decidir cómo encararlos, y en los muy buenos, por supuesto, que también…

Y te empiezan a ilusionar cosas, esperas llamadas, te motivan conversaciones … y te re-ubicas en tu vida.

Sí, esos momentos son cuando los duelos llegan a su fin… y son sublimes.

Creo que la temperatura del termómetro es cuando entendes a plena conciencia que lo que viviste tiene un sentido.

Sí, esos momentos son cuando los duelos llegan a su fin… y por ende se cierran perfectamente bien capítulos y se tiene la posibilidad de comenzar nuevos a pleno.

Hay duelos por muertes, por mudanzas de casa, por cambios de trabajo, por desamores, por desarraigos de país, por separaciones, por ilusiones rotas … hay duelos de todas las variedades… pero en todos hay un denominador común:

Algo que debes aprender  a decirle adiós con gratitud y dignidad.

Y ese aprendizaje lleva un tiempo que no es eterno… y finaliza cuando empezas a sentir alegria por lo que puede comenzar  y que esta a la vuelta de la esquina … o tal vez ya estés inserto… por mas que no lo veas aún.

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