Lo inexistente



Y de repente te topas con alguien que no tiene nada que ver con quien pensaste que era…
Y se te derrumba todo lo que creías, y se te quiebra todo lo que sentías como verdadero…
Y  te juzgas tonta porque partías de ideas y presunciones que te das cuenta que no se basaban en nada más que en lo que suponías o presumías, o creías que intuías… pero que la realidad, la mismísima realidad, te está mostrando algo totalmente diferente.
Y te vienen ganas de salir corriendo… y casi que lo haces … y te olvidas de lo que nunca dejas …
Habías ido a decir algo que no dijiste, te encontraste en una situación que no imaginaste, escuchaste lo que ni remotamente supusiste, y tuviste que salir volando cuando no sabías volar…
Aún así, te alivia tener la seguridad de que hiciste las cosas lo mejor que pudiste… creyendo y confiando, como sabes hacer para todo y con todos… y eso está bien… creer y confiar… ya si los demás son humo… no es tu problema, más allá del dolor que te cauce descubrirlo.
Ya no tiene sentido lo que fuiste  a decir… solo quedó la nada y la certeza de que no sabes quién era la persona que te cruzaste… porque simple y sencillamente “no la conociste”.
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La toalla rosada

Durante veinte años cada vez que iba a dormir a lo de Lalá, mi Abuela, ella me daba la misma toalla para que utilizara en el baño.

Cuando Lalá se murió, me traje esa toalla conmigo.

La misma me acompañó en cada mudanza, por supuesto también de país.

Hoy, mientras “me secaba” con ella, me di cuenta que ya no era una toalla, sino casi que solamente un trozo de tela.

Me vino el dilema de qué hacer con ella… pero la certeza de que por lo pronto tratar de secar mi cuerpo ya no lo haría más.

Cuesta mucho darse cuenta que determinadas cosas (tal vez incluso personas) han estado durante mucho tiempo en la vida de uno, pero que de repente si bien continúan entorno a nuestra órbita, han dejado de ser lo que han venido a ser entorno a nosotros…

Cuesta mucho darse cuenta que determinadas cosas (tal vez incluso personas) han venido a cumplir un ciclo en torno a nuestras vidas, y que tras finalizar éste, aferrarnos a ellas solo genera incomodidad o malestar e incluso la imposibilidad de hacer las cosas mejor.

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