Desde casa

Siempre me gustaron los mamíferos…. los elefantes, los leones, los caballos, los perros…

Las aves para mi eran sinónimo de libertad, o de tristeza si las veía en una jaula… pero nada más que ello.

Me iba de viaje este Marzo a Italia, iba a hacer algo que me encantaba y sobre todo con un llamado muy fuerte del corazón… estaba convencida que mi propósito en la vida estaba detrás de ese paso… por eso contra toda estructura me sentía llamada a realizarlo.

Tenía todo planificado… paraba mi estilo de vida dos semanas… dejaba de ser Mamá presencial y me iba… todo el trabajo organizado… y la mente focalizada en ello.

Además, necesitaba tomar distancia por primera vez en mucho tiempo de todo y de todos, incluso de mi país, por cierto tiempo.

Pero la vida tiene movimientos  inesperados para todos, y a veces siento que de manera por demás para mí en los momentos menos pensados.

Y así estoy hoy, siendo Marzo, en mi casa… una casa de cristal comparada con la de muchos pues tengo el privilegio del espacio, el jardín, las plantas…. acompañada de mis cachorras -las dos humanas y la canina-, en un horizonte que no vislumbro aunque se que en algún momento veré porque todo pasa.

Muy agradecida también, sabiendo que no desearía estar en este momento viviendo este aislamiento, a causa del famoso corona-virus, en otro lugar más que aquí (mi cueva), ni siquiera en mi laguna, ni con otras personas que no sean ellas (mis gordas), ni con otros seres (como mi perra) …

Y curiosamente, aquí estoy, habiéndome trasformado en una gran observadora de las aves que co-habitan mi pequeño ecosistema …

Tengo varios gavilanes que anidan en unos árboles altos, con su sonido me generan falta de paciencia y siento que algo que debo de aprender de ello …

Tengo colibríes que vienen a comerse las flores de la salvia y me muestran cuanta agilidad se requiere para volar (vivir)….

Tengo horneros que caminan por el césped como si se tratara de ardillas y me hacen sentir que somos más de lo obvio….

Tengo calandrias que mueven su colita al caminar de una manera muy graciosa y me recuerdan la belleza de la libertad…

Tengo zorzales que me hacen desear aprender a bailar tango el día después a que pase todo esto… y así me proyecto en lo mínimo tanto como en lo máximo.

Hoy más que nunca soy la capitana de este barco que es mi casa, con una tripulación de lujo navego -mis hijas-, en un mar de incertidumbre que es la vida… y pensando mucho en las decisiones que tomo bajo la responsabilidad de mi alma.

Y hoy, también me gustan las aves.

Acerca de dibujandoconelalma

Este es mi espacio, no obligo a nadie a que me lea, simplemente soy una buscadora, y en esa búsqueda continua tengo necesidad de escribir y compartir mis experiencias e inquietudes con quien las quiera leer, apreciar y disfrutar.
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