Gracias COVID

Una mañana más… un día más de los que en cierta manera me estoy acostumbrando…

Viéndole una cantidad de cosas positivas que ha generado en mí, y otra enormidad de cosas negativas que también ha generado en mí.

Las primeras están vinculadas con lo esencial, con lo que me hacen crecer, las segundas con mis sombras y mis lados ocultos, lo que me atrapa en lo mundano y superfluo, y no me deja evolucionar como persona.

He visto en los demás de forma caricaturesca casi que lo mismo… no soy la excepción.

Desde hablar con un enfermo, que solo me ha dicho cuanto sintió gracias a la soledad vivida, de cuidado que desea darle a los despojados, o con un amigo que tiene lo justo e indispensable y se negó a recibir una “canasta” para que le llegue a alguien más necesitado.

Hasta leer energúmenos que se han vuelto xenófobos, contra políticos, extranjeros, o incluso contra los montevideanos.

He escuchado personas que para mí han entrado en la paranoia total, y a otros en la absoluta irresponsabilidad.

En lo personal he tenido un par de días tristes, sin ver luz tras el túnel, pero por suerte dos en casi un mes.

Pero aun en esos días, he estado sintiéndome privilegiada por todo lo que tengo… mirando el cielo, tocando el pasto, pisando la tierra, observando mi perra, visitando a la distancia a mis padres, y con los abrazos de mis hijas…  toco la gloria.

Me preocupan cosas obvias y cosas no tan obvias, me preocupa lo que puede aun pasar porque esto en realidad puede transformar todo para siempre, pero no solo en hechos y acciones, sino en muertes de magnitudes gigantes cuando se propague en sociedades golpeadas por la falta de equidad.

Y vuelvo a Hoy… este Domingo.

Me duelen las yemas de los dedos, me he calvado pila de astillas colocando cañas que jamás me imagine colocar, el trabajo no quedó perfecto pero es el encanto de haberlo hecho nosotras y cumple su función….

 Es Domingo de Pascuas… algo que siento que sucederá a escala planetaria en breve… porque el mundo resurgirá, en una dimensión diferente, con una humildad de por medio…

Pero mientras no estemos a la altura de las circunstancias, creo que esto seguirá….

Ya no me importa la causa, si es humana o no… porque le estoy encontrando un propósito divino que es la necesidad de re-ubicar los valores.

Mientras… mientras miro un jazmín que curiosamente esta asomando por mas que ya es mediados de Abril y el Otoño se siente…. un par de horneros que caminan como dueños del jardín picoteando las miguitas de mis tostadas que hace poco tire… aprovechando que Olivia, mi perra, me acompaña a los pies, y mis hijas duermen tranquilas a pocos metros de mí.

Este virus me cortó todos los planes, todos mis movimientos fugaces, y mis talones de Aquiles… me generó inseguridad para despertar un par de mañanas llorando, y darme cuenta que la seguridad del Mundo nunca fue mía, la única seguridad que domino es la propia, y con ella la de los seres que dependen de mi….

Este virus ha generado que me pinte los labios de rojo más que nunca, y que me vea en el espejo mis canas con  amor y belleza inigualables.

Este virus me ha traído una hija que se ha hecho Señorita, y que siguiendo mi costumbre encuentra fascinante usar las ropas de su Mama en vez de las nuevas o propias.

Este virus me muestra que a Dios no le tengo que rezar sino hablar, no le tengo que razonar sino sentir

Este virus me muestra que la Vida es un suspiro donde realmente lo único que tenemos es el presente… porque en realidad nadie tiene jamás ganado un mañana, pero a veces vivimos sintiendo que todos los mañanas son nuestros.

Gracias COVID…

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Doña María

Había soñado con él, y tengo que reconocer que me daba ilusión cruzármelo…

Y una mañana de domingo, bastante temprano, en un lugar completamente sin gente, salí de la casa doblando a la derecha, como solía hacer para ver la Iglesia así me quedaba en el recuerdo cuando estuviera lejos, pero recordé que debía de sacar la basura, por lo que regresé, tomé la bolsa, y agarré para la izquierda.

Medio minuto más, medio minuto menos… segundos más… segundos menos… hubieran marcado la diferencia, ni un alma humana en esa callecita peatonal… pero en la esquina me lo crucé… y me vino la audacia de saludarle, conversarle dos palabras, presentarme, y regalarle una revista.

Y pasó el tiempo, y entendí el sueño, y la causalidad se transformó en certeza de que alguien muy parecido a mí, podía ser mi gran amigo, mi abrigo, y mi compañero a la distancia.

Y de rescatarme con una campera en una montaña, pasó a rescatarme en mi aislamiento con una sonrisa.

Vivo con ilusión esperando sus noticias, y cuando me cuenta lo que acostumbra hacer en ese lugar perdido del mundo, no puedo entender cómo no le conocí antes, cuando estaba tan cerca de mi… porque hubiera sido mi mejor amigo…  claro que sí, en otro capítulo de mi vida allí cerca de esa esquina donde nos cruzamos aquella mañana de domingo.

Tal vez hace tantos años atrás hubiera sido imposible… tal vez si… tal vez no… vivía tan cerca de mi… y yo de él… tal vez era porque lo debía de conocer en una esquina y no con voces sino con letras…. tal vez porque me tenía que poner el un nombre y no yo dárselo.

Eso si, a esta altura del incierto futuro, que más que nunca lo es, no sé si algún día me lo vuelva a cruzar, pero sí sé que en lo único seguro que tengo en mi paso por este mundo, al final de todo, nos encontremos en un lugar único donde están los últimos alcornoques costeros, para con sus cenizas y parte de las mías volver al ciclo de la Vida en otra dimensión.

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